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MODELO CUEVA:

El modelo arquitectónico conocido como "cueva" se distingue por la presencia de edificios con gruesas paredes que desempeñan un papel tanto estructural como de cerramiento. Este estilo abarca desde antiguos dólmenes prehistóricos hasta construcciones contemporáneas, y se caracteriza por la robustez de sus paredes, que aportan resistencia y estabilidad a la estructura. Estos edificios, construidos con materiales pétreos o cerámicos, a menudo unidos por un aglomerante, presentan un aparejo crucial para su comportamiento estructural. La masividad de las paredes contribuye al aislamiento térmico y acústico, aunque las deficiencias en puertas y ventanas pueden afectar el aislamiento acústico. Es importante señalar que, en caso de utilizar techumbres de madera en lugar de bóvedas de piedra, la sensibilidad al fuego puede aumentar.




MODELO CABAÑA:

El modelo cabaña destaca por su versatilidad en cuanto a materiales de construcción, resistencia, adaptación a diversas condiciones climáticas y flexibilidad en la elección de cerramientos y divisiones. Este diseño se ha utilizado desde la antigüedad, siendo empleadas estas estructuras como residencias temporales o refugios. La combinación de ligereza, resistencia y especialización de sus elementos hace que sea una opción adaptable y versátil. En la arquitectura contemporánea, los rascacielos a menudo se inspiran en variantes estructurales del modelo "cabaña" debido a su eficiencia para resistir elementos como el viento y los sismos, así como su capacidad de adaptación a diversos usos y configuraciones espaciales. Además, la flexibilidad en la elección de materiales, como madera, acero o hormigón, contribuye a la diversidad y adaptabilidad de este modelo arquitectónico.






MODELO TIENDA:

El modelo "tienda" tiene orígenes en prácticas nómadas, campañas militares y comercio itinerante, pero ha evolucionado con nuevas técnicas y materiales desde la segunda mitad del siglo XX, siendo aplicado en la construcción. Aunque representa una minoría en la producción global de edificaciones, resulta esencial para abordar eficientemente problemas específicos que otros modelos como "cueva" o "cabaña" no pueden resolver debido a su limitado espacio.

Su característica distintiva es la ligereza, facilitando el desmontaje, transporte y reensamblaje con bajos costos operativos. Para abordar riesgos estructurales, se aumenta el número de elementos para garantizar la estabilidad, incluso en caso de fallos. Aunque históricamente asociado con el nomadismo, campañas militares y comercio itinerante, el modelo "tienda" ha adoptado nuevos materiales no inflamables.

A pesar de ser más ligero y isostático, presenta limitaciones en propiedades térmicas y acústicas. Las carpas actuales utilizan materiales como pieles de búfalo y estructuras de madera para facilitar el montaje y desmontaje. No obstante, enfrenta desafíos, como la dificultad en el control del ambiente interno, causando variaciones de temperatura que afectan el equilibrio térmico.






TIRANTES:

Los tirantes, también conocidos como vientos, son componentes que operan en tracción, generalmente formados por alambres o cables de acero. Su propósito es asegurar la estabilidad tanto de la estructura de soporte como de la membrana que recubre la superficie. En ocasiones, la unión de los tirantes con la membrana puede ocasionar puntos de acumulación de tensión. Este problema puede resolverse mediante el refuerzo de la membrana o incrementando el área de contacto entre la lámina y el tirante. El uso de sistemas de alambres de acero de alta resistencia, actuando como postes, junto con diversas soluciones y accesorios constructivos, permite la creación de modelos de "carpas" ligeros, duraderos y con amplias luces. En resumen, los tirantes trabajan en tracción y desempeñan un papel crucial en la estabilidad de las estructuras "carpa", y los desafíos relacionados con la acumulación de tensión se abordan mediante estrategias como el refuerzo de la membrana y el aumento del área de contacto.





MEMBRANAS:

Desde una perspectiva estructural, se define una membrana como un elemento superficial flexible con un grosor insignificante en comparación con su longitud y anchura. Para cumplir su función arquitectónica y estructural, la membrana debe estar sometida a esfuerzos de tracción en dos direcciones perpendiculares y tener la forma adecuada, ya sea cóncava, convexa o una combinación de ambas, para resistir las cargas de gravedad y viento. Los edificios construidos según el modelo "tienda" se denominan arquitectura textil debido a la base de la membrana, generalmente una tela con revestimientos adicionales en ambos lados para mejorar la durabilidad, resistencia mecánica, resistencia al fuego e impermeabilidad.

En el proceso de construcción de membranas, se parte de un tejido al cual se le aplican acabados superficiales en ambas caras con el fin de mejorar sus propiedades, abarcando durabilidad, resistencia mecánica, resistencia al fuego e impermeabilidad. En resumen, las membranas en construcción son elementos superficiales flexibles que, para cumplir su función, deben soportar tensiones en dos direcciones ortogonales y tener la forma adecuada para resistir fuerzas gravitatorias y del viento. 




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